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POESÍA

He descubierto un edén
de paz, sosiego y reposo,
con veredas que discurren
por montes maravillosos.

Se oye el agua cantarina
en su bonito jardín,
y su olor a espliego y pino
le hacen a uno revivir.

Tiene piscina de chorros,
sauna, habitación de sal,
y otros muchos tratamientos,
prescritos a cada cual.

Su cocina es esquisita,
su limpieza inmejorable,
y sus empleados son
de una conducta intachable.

Se siente uno protegido,
atendido y amparado,
pues, no en vano, su doctora,
atiende al nombre de Amparo.

¿Qué dónde estoy, me preguntas?
en un lugar muy preciso:
Balneario de Aragón
que se llama El Paraíso.

Carmina Martínez Pérez, de Barbastro. 14 - IX - 2O18